Activo que una empresa posee para su operación a largo plazo y que no se espera convertir en efectivo en menos de un año. Puede incluir bienes tangibles e intangibles.
Ejemplo: Una empresa compra un edificio para sus oficinas y una patente para un nuevo producto. Ambos son activos no corrientes porque la empresa los mantendrá por varios años.
Nuestros consultores te ayudan a aplicar estos conceptos en la realidad de tu empresa.